- Escrito por J.C. Campaña
Puente Genil se vuelca con los afectados por las inundaciones de Valencia
Agua, alimentos, productos de higiene, leche, pañales, ropa… Como una riada de fraternidad, la ayuda se va agolpando a las puertas de las naves que el Grupo de Actividades en la Naturaleza (GAN) dispone en el polígono Huerto del Francés. Faltan unos minutos para las doce del mediodía de hoy, 3 de noviembre de 2024, y el goteo de coches particulares cargados con ayuda no cesa. El lugar se ha convertido en un hervidero de gente que va y viene. Camiones de Egemasa llegan con más cajas provenientes de los puntos de recogida. Es la zona cero de la solidaridad.
El pueblo de Puente Genil ha experimentado estos días un movimiento solidario como hacía tiempo que no se recordaba. De forma espontánea, personas anónimas, asociaciones, clubs deportivos, comercios, cofradías, corporaciones bíblicas, colegios, empresas, ayuntamiento… todos arriman el hombro con un objetivo común: recaudar toda ayuda humanitaria posible para los afectados por las inundaciones en Valencia.
Son las 12:10 horas y siguen llegando más coches. La inundación de ayuda es de tal magnitud que las naves del GAN ya están completas, por lo que se toma la decisión de empezar a trasladar los palés de mercancías a las Naves de la Expo, porque aquí ya no caben más. Mientras unos clasifican los productos que siguen llegando, otros los ordenan meticulosamente en palés y los apilan a la espera de que puedan ser trasladados a las zonas más afectadas por la DANA. El trabajo es duro, pero a los voluntarios no les pesa cuando recuerdan que lo hacen para colaborar con una buena causa.

Sin querer interrumpirla más de lo necesario, nos acercamos a una de las voluntarias que parece llevar la voz cantante entre tanto alboroto. Mientras pide el film transparente para embalar, otro compañero le informa de que se van a quedar sin palés pronto. Otro voluntario se le acerca mientras habla por teléfono para confirmarle que una empresa del polígono va a aportar otro torito más que hace falta para mover los palés. Mari Estepa fue una de las primeras trabajadoras de Sodepo en ponerse manos a la obra, y aunque confiesa que en los primeros días incluso “llegamos a llorar de impotencia por sentirnos desbordados, ahora estamos mejor organizados y la faena es más llevadera”. Junto a ella, otro de los trabajadores voluntarios de Sodepo, Alberto Morillo, reconoce que “no nos esperábamos una respuesta así”.
A unos metros de allí, el concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento, Rafael Morales, como uno más, se remanga y se monta en un torito para mover palés. Siguen viniendo coches con más ayuda… Igual llega una familia humilde para aportar lo que puede, y a continuación aparece un importante empresario conduciendo su coche de alta gama, del cual descarga varias cajas con más ayuda. Mientras, otra persona saca de su vehículo varias bolsas con ropa. Emocionado, nos cuenta que eran de su suegra, quien falleció hace unos días… “A la familia no se nos ocurre otra causa mejor que donar todas sus pertenencias para que quienes lo han perdido todo tengan algo de ropa que ponerse”.

Son las 12:20 y otro camión de Egemasa sale a realizar una nueva ronda por los puntos de recogida, que hay varios repartidos por todo el pueblo. Por ejemplo, en la sede de la asociación de vecinos de La Pitilla. Allí, varios de los voluntarios con los que también hemos hablado esta mañana nos cuentan que en todo el fin de semana no ha cesado el goteo de personas del barrio que se acercan para aportar su granito de arena. “Mientras sigan llegando, aquí estaremos”. La misma escena se repite en todos los puntos de recogida repartidos por Puente Genil y sus aldeas. Y el listado no para de ampliarse.
En solo tres días se han conseguido recaudar unos 140 palés de ayuda, y la cifra sigue creciendo. El primer camión saldrá el martes desde Puente Genil con dirección a Valencia, y a este le seguirán al menos otros dos tráileres más el miércoles y jueves. “Si hiciera falta, hay más camioneros que se han ofrecido para realizar más portes”, nos explican.
Son las 12:30 horas y me marcho del lugar abrumado por la dosis de solidaridad recibida. Este movimiento ciudadano espontáneo ha hecho sacar lo mejor de los pontanenses, algo que debe hacernos sentir orgullosos como pueblo. Una respuesta masiva de los pontanenses que es un claro reflejo de la solidaridad y el espíritu fraternal que siempre ha caracterizado a Puente Genil, que en momentos de crisis y circunstancias adversas saca su espíritu de colaboración para ofrecer un rayo de esperanza a quienes más lo necesitan.








